Por: Juan Pablo Cinelli. Fuente: Tiempo Argentino.
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Tras conmemorarse 40 años de su fallecimento y a pocos días de haberse cumplido el 127° aniversario de su nacimiento, el nombre de Jorge Luis Borges, igual que el cosmos, se mantiene en constante expansión. A pesar del tiempo que ha pasado desde su desaparición física, tanto su obra —siempre desafiante y cercana a la perfección— como su figura, repleta de dobleces y claroscuros, no dejan de ser objeto de los más diversos analisis, lecturas, revisitas y revisiones que generan en torno a él un universo que, como algunos de los objetos que pueblan sus cuentos, parece tender al infinito.

A ese conjunto se incorporan tres títulos, ahora disponibles en todas las librerías del país, que enfocan al máximo escritor argentino desde diferentes ángulos, en busca de ampliar la imagen que se tiene de él. Se trata de Borges y la política (Editorial Siglo XXI), de Nicolás Freibrun; Borges, una biografía de la eternidad (Editorial Cactus), de Jean-Clet Martin; y Cinco miradas sobre Borges (Editorial Gris Tormenta), colección de cinco textos sobre el autor de Ficciones, recopilados por Alberto Manguel. A pesar del vasto panorama borgesiano que aportan los abordajes de estas obras y de la profundidad de lo que cada una propone, al finalizar las lecturas se reafirma la certeza de que Borges evoca continúa siendo un concepto inabarcable.

Como si se tratara de una de sus propias creaciones conjeturales, Borges es un aleph en el que cada persona ve algo distinto. Así lo confirman los textos que Manguel reunió en Cinco miradas sobre Borges, firmados por Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, sus amigos de toda la vida, el mexicano Carlos Fuentes, la francesa Marguerite Yourcenar y el marroquí Muhammad Zafzaf.
Entre ellos, todos notables, se destaca el escrito por Ocampo, quien, entre evocaciones personales que incluyen expresiones de antiperonismo apenas disimuladas, entrega un retrato de dulcísmo, lleno de humor y de esa extrañeza que solo ella podía capturar en palabras. De esta forma, queriendo homenajear a Borges el libro opera el milagro de recordarnos la enorme escritora que era Silvina Ocampo.

A partir de cuatro ejes que articulan su abordaje, Freibrun indaga en el extenso corpus borgeano (que va más allá de su obra literaria), para tratar de descubrir algunas expresiones que pudieran funcionar como manifiestos de la no siempre evidente mirada política del escritor.
Siguiendo esas líneas (Orden, Individuo, Historia y Simulacro), el autor logra correr algunos velos para confirmar que, igual que ocurre con sus cuentos, las palabras nunca deben ser leídas de forma lineal cuando el que las escribe (o pronuncia) es Borges. Y que muchas veces un comentario sobre literatura, el Quijote o Martín Fierro puede expresar no solo una idea estética, sino aportar una mirada concreta entrono a la ética o la política.

A pesar del título de su libro, lo que el filósofo francés Jean-Clet Martin ofrece no es una biografía en el sentido estricto. Más bien se trata del relato de cómo algunos hechos clave en la vida de Borges se fueron enhebrando entre sus lecturas y sus obras.
Y es que tal vez, como en ningún otro escritor antes o después, la vida de Borges no es otra cosa que una suceción de momentos en los que la realidad y la ficción se imbrican de tal forma que en algunos puntos se vuelven indiscernibles una de otra. La infancia, la biblioteca paterna, la convalecencia, la ceguera, el oficio de bibliotecario: Martin se vale de eso y más para perfilar una lectura diagonal y filosófica de la obra borgeana.
Al cumplirse 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges, el pasado 14 de junio, a alguien se le ocurrió anunciar que la editorial Emecé planeaba lanzar en septiembre una nueva edición de Borges, libro de Adolfo Bioy Casares dedicado a la figura de su amigo. La noticia provocó que el fandom borgeano acudiera a realizar acampes masivos frente a las librerías, para asegurarse un ejemplar de este tesoro, inconseguible desde hace eónes. La movilización obligó a las fuerzas del orden a desplegar el protocolo antipiquetes para desalojar el espacio público, mientras los muchachos borgesistas se defendían, utilizando ejemplares de El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos como armas arrojadizas.
Para llevar calma a la ciudadanía, Tiempo Argentino se comunicó con la editorial en cuestión. Fuentes confiables confirmaron que la nueva edición de Emecé, esta vez dividida en dos tomos, llegará a las librerías durante el mes de octubre y que nadie se quedará sin la suya. Porque si algo no le gustaría a don Jorge Luis es que una revolución se desatara con su nombre como excusa.