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Santiago Peña y Zacarías Irún
La demanda de energía y las proyecciones de un probable déficit para 2030 es un asunto que preocupa cada vez más, a pesar de que el Gobierno plantea algunas alternativas para mitigar una crisis en el sector.
Durante el foro "Energía eléctrica para asegurar la continuidad del desarrollo en Paraguay", los expertos advirtieron que la situación puede empeorar si no se hacen inversiones para garantizar nuevas fuentes, sobre todo cuando la demanda de potencia experimentó un aumento del 49,8% en los últimos tres años.
En 2025, el sistema eléctrico registró un consumo de unos 29.500 GWh y una demanda máxima de 5.280 MW. Los pronósticos apuntan a que el consumo llegará a unos 57.500 GWh en 2043, con un crecimiento anual que podría ubicarse entre el 8% y el 10%.
Con este escenario, el país tendrá que incorporar nueva capacidad antes de que el sistema llegue al límite. Al menos ese fue el diagnóstico de los especialistas invitados por el Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada y el Instituto de Profesionales Paraguayos del Sector Eléctrico, que el jueves se congregaron en la sede del Centro Paraguayo de Ingenieros.
Ángel María Racalde, exdirector de Yacyretá y extitular de la ANDE, sostuvo que para frenar una crisis inminente, y asegurar así la potencia, la estatal tendrá que concretar una mayor inversión y el Gobierno definir qué fuentes de energía desarrollar.
Miguel Báez, presidente de la ANDE.
"La ANDE debe invertir en su sistema, pero no lo hace por falta de recursos. Vamos a tener falta de potencia a finales de 2030 si no trabajamos en la generación de nuevas fuentes de energía. El problema es que las instituciones no están haciendo lo que se debe y reemplazamos unos proyectos por otros", dijo el ingeniero a LPO.
La hidroelectricidad seguirá siendo la principal fuente, pero ya no alcanzará por sí sola para acompañar el crecimiento. Entre las alternativas planteadas por el Gobierno aparecen la solar, la biomasa, las pequeñas represas y el gas natural, que necesitan un tiempo prolongado para generar energía, pero el horizonte del déficit asoma para el final de esta década.
Vamos a tener falta de potencia a finales de 2030 si no trabajamos en la generación de nuevas fuentes de energía. El problema es que las instituciones no están haciendo lo que se debe y reemplazamos unos proyectos por otros
Otra alternativa es que Brasil y Argentina aporten una salida en los próximos años mediante una mayor interconexión: en caso de concretarse, Paraguay podría disponer de entre 3.000 y 5.000 MW adicionales de Itaipú y Yacyretá, pero la ANDE deberá ampliar antes sus redes de transmisión y distribución.
Por su parte, la exviceministra de Minas y Energía, Mercedes Canese, avisó que el Gobierno apuesta a la privatización porque aún no hay planes concretos de invertir en nuevas fuentes. La ingeniera propuso incluso eliminar las criptominerías para que la ANDE ahorre energía.
Luis Benítez, director de Yacyretá.
"Si consideramos el pico al cual llegamos ahora y el consumo total de energía que hubo en el 2025, y un crecimiento del 18% en 2028, en el primer trimestre de ese año ya no vamos a tener excedentes hidroeléctricos. Ahora el Gobierno sale con estas propuestas de energía nuclear, de privatizar el sector eléctrico con la creación de un ministerio de Energía, pero no va a tener ninguna competencia", señaló a este medio.
Ahora el Gobierno sale con estas propuestas de energía nuclear, de privatizar el sector eléctrico con la creación de un ministerio de energía, pero no va a tener ninguna competencia, pero lo que busca es privatizar el sistema eléctrico
El Gobierno de Santiago Peña había planteado la construcción de 22 pequeñas centrales hidroeléctricas en ríos internos. El proyecto contemplaba una licitación internacional que debía avanzar tras la reglamentación en el Congreso de la ley de fomento de energías renovables no convencionales, con una inversión estimada de USD 1.400 millones.
En paralelo, un estudio presentado por la Unión Industrial Paraguaya (UIP) ya alertaba el año pasado sobre la situación energética y sus posibles consecuencias para la economía. El gremio pidió tomar medidas para no enfrentar apagones frecuentes a partir de 2030, ya que redundaría en restricciones para la capacidad productiva y una pérdida importante de competitividad.