Por: Agencia InnContext
![]()
América Latina y el Caribe necesitarán 27 millones de personas cuidadoras adicionales para atender a adultos mayores en 2050 si se mantienen las actuales formas de organización del cuidado. A ellas se sumarían otros 14 millones para asistir a personas con discapacidad de entre 15 y 64 años. Así lo señala un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que advierte que el envejecimiento de la población modificará profundamente las necesidades de cuidado de la región durante las próximas décadas.
En la actualidad, alrededor de 161 millones de personas brindan cuidados directos sin recibir una remuneración. En conjunto, dedican 2.300 millones de horas semanales a acompañar, alimentar, bañar, trasladar o asistir a niños, personas con discapacidad y adultos mayores. Ese volumen equivale al trabajo de 57 millones de personas a tiempo completo y representa un valor estimado de entre el 5% y el 8% del producto interno bruto regional.
Las mujeres constituyen el 62% de quienes cuidan, pero realizan el 76% del total de las horas. En promedio, dedican 17,3 horas semanales al cuidado directo, frente a las 9 horas de los varones. También asumen con mayor frecuencia las tareas más exigentes, como ayudar a otras personas a comer, bañarse o vestirse. Cuando se suman los quehaceres domésticos, las mujeres cuidadoras destinan 46 horas por semana al trabajo no remunerado.
Actualmente, el 86% de las horas de cuidado se concentra en la infancia. Sin embargo, la caída de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida cambiarán esa distribución. Para 2050, la región tendría 34 millones menos de personas dedicadas al cuidado infantil, mientras se duplicaría la cantidad de quienes cuidan a adultos mayores, al pasar de 27 millones a 54 millones. Hoy existe una persona cuidadora de adultos mayores por cada seis dedicadas a niños; en menos de tres décadas, la relación sería de una por cada 2,2.
Frente a esta transformación, el informe plantea que los sistemas de cuidados deberán incorporar licencias laborales para atender a familiares con necesidades de asistencia prolongada, servicios de cuidado temporal que permitan descansar a quienes sostienen cotidianamente esa tarea y formación específica para quienes cuidan. Las estimaciones se elaboraron a partir de encuestas de uso del tiempo de diez países, que reúnen cerca del 80% de la población regional, y de proyecciones para aquellos que no cuentan con información comparable. El análisis se concentra en los cuidados directos y no incluye tareas indirectas como cocinar, limpiar o realizar compras.
Ver informe completo acá.