Por: Alberto López Girondo
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Desesperada por el curso de la guerra en Ucrania y amenazada por la ultraderecha interna que rechaza el conflicto, la Unión Europea intenta arrastrar a la OTAN a un choque directo con Rusia mientras Trump negocia la paz con Putin y los BRICS aceleran la desdolarización global.
Los europeos ya no saben cómo hacer para recuperar el lugar de preeminencia que tuvieron hasta ayer nomás, como quien dice. Y, desesperados porque la guerra en Ucrania no les está resultando y Donald Trump -que ya bastante tiene con la aventura en la que se metió en Irán- trata de recomponer con Vladimir Putin, intentan a como dé lugar implicar a Rusia en una guerra contra toda la OTAN. Por ahora no les funciona y para colmo, este domingo puede que en Sajonia-Anhalt gane el candidato de la AfD (Alternative für Deutschland – Alternativa para Alemania), el partido de ultraderecha que en esa región de la ex RDA cosecha votos con un mensaje de “no a la guerra” y con la nostalgia de mejores tiempos de las épocas soviéticas. Así lo reflejó en Tiempo este artículo de Roly Villani de la semana pasada: “La ultraderecha crece: otro muro alemán”.
La ultraderecha crece: otro muro alemán
El escenario más temido tras la Segunda Guerra: Ulrich Siegmund, extremista de derecha, con estilo Milei, a quien califican como «el hombre más peligroso de Alemania», podría convertirse en jefe de Gobierno de un estado germano, Sajonia-Anhalt, donde históricamente gana la Democracia Cristiana.
El caso del dron en Leipzig vendría como anillo al dedo para desatar algún grado de rechazo a la formación política que lideran a nivel federal Alice Weidel y Tino Chrupalla. El caso de la doctora en Economía de 47 años, con antecedentes laborales en la banca Goldman Sachs, es ilustrativo. Si bien encabeza una agrupación que en su discurso aborrece a la inmigración y la homosexualidad, tiene dos hijos gestados por donación de esperma con su pareja, Sarah Bossard, una productora de cine y tevé nacida en Sri Lanka. Entre las últimas declaraciones de Weidel, que habla mandarín por haber trabajado varios años en China, fueron contundentes: “No necesitamos una guerra en Ucrania. La paz en Ucrania beneficia a Alemania. No quiero que se envíen soldados ni armamento alemán a Ucrania. Me avergüenza que, después de la Segunda Guerra Mundial, se vuelvan a usar tanques alemanes contra Rusia. Es una vergüenza para nuestro país”.
Mientras Volodimir Zelenski amenazaba las líneas aéreas que sobrevuelen territorio ruso porque afirma que lanzará una andanada de drones, Putin ordenó detener este sábado los ataques contra Kiev para recibir en Moscú a Steve Witkoff y Jared Kushner, los enviados de Trump para revitalizar las negociaciones de paz. La semana anterior, el jefe de la CIA, John Radcliffe, hizo un misterioso viaje a la capital rusa que despertó todo tipo de elucubraciones que esta gira de Witkoff y Kushner pueden despejar. En todo caso, los acontecimientos van mostrando -por el absurdo tal vez- que la suerte de Ucrania está echada y el invierno no hará sino acelerar la caída final. Y Trump prefiere apostar a ganador.
El escenario, con todo, no favorece a occidente en general. Esta semana se desarrolló en Biskek, la capital de Kirguistán, la 25º Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), una suerte de OTAN asiática de la que forman parte China, India, Rusia, Irán, Pakistán, Bielorrusia y los cuatro “stanes” exsoviéticos. Tiene nueve “socios de diálogo”, con aspiraciones de ingreso, entre ellos Turquía, Arabia Saudita y Egipto. En la declaración final, los miembros condenaron el ataque de EE UU a Irán, rechazan el doble rasero en la calificación de “terrorismo” y promueven una reforma al sistema financiero internacional, lo que es en el fondo un compromiso a profundizar el comercio fuera del área dólar, como ya llevan a cabo entre ellos. “La OCS es, de hecho, la mayor asociación regional no solo de nuestro continente euroasiático común, sino del mundo entero. Sus Estados miembros albergan a casi la mitad de la población mundial y representan más de un tercio del PIB mundial”, resaltó Putin en un discurso.
El fin de semana que viene, India recibirá la 18ª Cumbre de los países BRICS en el centro de convenciones Bharat Mandapam de Nueva Delhi. El lema del encuentro es «Construyendo para la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad». En la invitación al mitin, el primer ministro indio, Narendra Modi, anotó: “Del mismo modo que promovimos la inclusión durante nuestra presidencia del G-20 y situamos las preocupaciones del Sur Global en el centro de la agenda, durante nuestra presidencia de los BRICS impulsaremos este foro con un enfoque centrado en las personas y el espíritu de ‘la humanidad primero’”.
También allí se debatirá -en una mesa redonda a puertas cerradas y con la participación de unos 250 delegados- el modo de liquidar las operaciones comerciales en monedas distintas al dólar y los objetivos de asignación de capital. Según destaca la agencia cubana Prensa Latina, acudirán alrededor de medio millar de representantes de fondos soberanos de inversión, de pensiones y oficinas de gestión de patrimonio familiar que administran un total combinado de un billón de dólares estadounidenses. Están preocupados por el festival de aranceles y sanciones de EE UU y de la Unión Europea y necesitan urgentemente escudriñar el modo de evitar que sus fondos caigan en un hueco irrecuperable. «