viernes 11 de septiembre de 2026 - Edición Nº2837

Internacionales | 11 sep 2026

América Latina, Desarrollo.

América Latina, una promesa en desarrollo

07:13 |Pensando en el desarrollo y evolución del diseño político y económico que nuestro continente, Latinoamérica, ha tenido en el tiempo me han surgido dudas y preguntas.


Por: Rodrigo Infante Varas. Fuente: Agencia Pressenza

Pensando en el desarrollo y evolución del diseño político y económico que nuestro continente, Latinoamérica, ha tenido en el tiempo me han surgido dudas y preguntas.

Si vamos al pensamiento global y dominante de los 60, América Latina tenía un sueño colectivo que desarrollar, creó organismos de desarrollo, CEPAL, ALALC y apoyo, BID, para resolver los problemas económicos y de pobreza que todos los países tenían y aún tienen, unos más y otros menos, pero no hay país en la región que pueda declararse desarrollado o que haya superado los problemas de pobreza, aislamiento, carencia de educación o de acceso a la salud y otras inequidades que aún persisten.

La principal diferencia que observo es que en ese momento en los años 60, en esa década y un poco antes, se había iniciado un proceso conjunto, donde todos los países de la región, orientados en gran parte por el ejemplo de Europa, post segunda guerra mundial, había iniciado un proceso de reparación y composición de una unificación que concluiría en la formación de la Comunidad Europea donde incluso se ha llegado a acuñar una moneda común, el Euro, asunto que acá aún estamos tan distantes de lograr.

¿Que nos pasó? Un asunto que ha ocurrido en la región es que hubo muchos golpes de estado y, especialmente Sudamérica, pasó por un período de militarización muy amplio. Chile, Argentina, Brasil, Perú, Uruguay, Paraguay fueron gobernados por militares, que sacaron de sus respectivos gobiernos a los precursores de las ideas de integración y promovieron la tendencia de moda,  el Neoliberalismo, algo que no fue  un proceso aleatorio o de coincidencia. En los años 60 la guerra fría estaba en su apogeo, Rusia y USA estaban como grandes potencias separando al mundo en dos; dominación de uno u otro lado y nosotros vecinos de USA fuimos parte de un plan de intervención política para evitar que gobiernos de izquierda, pro rusos quizás o sospechosos de ser,  fueran exitosos. Todo lo que oliera a izquierda debía ser eliminado del mapa, así se fueron los sueños de integración latinoamericana y vino la época neoliberal.

Latinoamérica tiene un gran potencial y hemos sido desde siempre proveedores de materias primas al mundo desarrollado, exportamos minerales de todo tipo y luego importamos autos y maquinaria, hechos con el hierro y cobre que les vendemos, lo mismo para todo tipo de tecnología. Los términos de intercambio  han sido siempre desfavorables. No hay un problema de capacidad intelectual, es un problema de inversión y de contar con infraestructura habilitante para desencadenar procesos de industrialización en forma interna en la región. El diagnóstico es claro desde hace muchos años.

Latinoamérica no ha desarrollado la infraestructura que la conecte de modo interno como un solo mercado, al interior de los países y en la región. La única infraestructura de exportación privilegiada fueron los puertos. La infraestructura por desarrollar es cara : carreteras internacionales, trenes internos e internacionales de alta calidad, puertos. Además se requiere de integración política para generar bases de intercambio, permisos y documentación ágiles,  normas de acceso de productos, financiamiento a través de bancos de desarrollo para financiar obras relevantes. Además, acuerdos de paz adecuados entre todos los países de la región para evitar gastos inútiles en defensa, esto liberaría gran cantidad de recursos. Obviamente, con gobiernos militares el incremento en los presupuestos de defensa fue la norma, lo que distrajo muchos recursos. Y persisten aún problemas de límites que se prolongan por siglos y que debieran resolverse de una vez. Podemos ser un solo gran país.

Latinoamérica viene de una raíz de colaboración, está en la base ancestral de los pueblos originarios,  todos tienen una base de colaboración con sus vecinos y miembros de su comunidad. Los  españoles y los europeos trajeron consigo parte del individualismo y este se cultivó. especialmente, en el siglo 19 como  raíz del progreso, alejándose del mestizaje y de las raíces propias de cada país. El individualismo y lo europeo “puro” era mucho mejor y más refinado que el mestizo, aquel que conservaba y tenía raíces “americanas”. Eso era algo que debía ser eliminado, cambiado por algo más sofisticado propio de los europeos, que no era de acá. Cosechar para cada uno y no velar por el futuro del prójimo, del país, del grupo en general, pasó de alguna manera a ser la tónica y lo común, lo de todos, pasó a ser algo no adecuado.

¿Podemos y debemos mirar 60 años atrás y recuperar parte de la mística americana, de crecer como región? ¿Podemos recuperar ese espíritu que nos lleva a pensar en un continente que, además de compartir una lengua,  coordina acciones para ser más grandes y así convertirse en un bloque económico y social más importante?

Muchos dirán que esto no ha funcionado antes y no funcionará ahora. Es importante recordar que no se funciona en una campana de vacío, exento de presiones externas a las que les conviene que seamos un grupo de países que no se unen, sino que ojalá compitan ferozmente. Por tanto, es muy importante que los precursores de estas ideas sean genuinamente latinoamericanos y no pertenezcan a ninguno de los centros de poder a quienes este proceso no les interesa. ¿Puede la izquierda de la Región encontrar aquí un relato de integración socio-político y crecimiento que haga sentido para despertar un espíritu de apoyo adecuado en la población?

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