domingo 13 de septiembre de 2026 - Edición Nº2839

Derechos Humanos | 13 sep 2026

Narrativa de la 2da. Guerra Mundial.

La Gran Mentira Que se Repite

10:33 |Cómo la narrativa después de la Segunda Guerra Mundial no era otra cosa que el ocultamiento de la verdad y cómo está conectada con el trato de los refugiados hoy.


Por: Peter Noordendorp. Fuente: Agencia Pressenza

Cómo la narrativa después de la Segunda Guerra Mundial no era otra cosa que el ocultamiento de la verdad y cómo está conectada con el trato de los refugiados hoy.

La narrativa después de la Segunda Guerra Mundial de que todo Occidente no sabía lo que la Alemania nazi estaba haciendo a los judíos es una de las mentiras más grandes y desvergonzadas que Occidente ha sostenido.

Desde 1933, cuando Hitler y su Partido Nazi ganaron las elecciones en Alemania, hasta 1940, todos los gobiernos de Europa y el gobierno en los Estados Unidos vieron muy claramente cómo los judíos alemanes fueron privados por primera vez de sus derechos ciudadanos y luego atacados abiertamente, maltratados e incluso asesinados. En ese momento había periodistas de toda Europa en Berlín que seguramente informaron a sus periódicos locales sobre esto. En ese momento, el gobierno holandés declaró a Hitler como “un jefe de Estado amigo” y prohibió un programa de radio difundido por los Libre Pensadores que advirtieron a la población del régimen nazi de Hitler. Fueron acusados de difamar a un jefe de Estado que era amigo. Muchos judíos querían salir de Alemania y, por ejemplo, muchos querían pasar la frontera de los Países Bajos. El gobierno ordenó dejar pasar a los judíos que trajeran fortuna con ellos y enviar de vuelta a Alemania a aquellos que vinieran solo con una maleta y sin dinero. Los ricos podían pasar, los pobres eran enviados de vuelta a las fauces de los nazis. Seguro que aquellos que pasaron y tuvieron que dejar atrás sus fábricas y otros negocios vinieron con historias sobre lo que estaba sucediendo con los judíos en Alemania. También muchos querían ir a Gran Bretaña, pero el gobierno británico solo aceptó niños, no a sus padres que tuvieron que quedarse en Alemania. Sin duda Francia y Bélgica tuviron un mismo tipo de incidentes.

Ya el simple hecho de que los judíos que podían huir de Alemania debieron haber sido suficientes para alertar a todo Occidente de que las cosas se estaban poniendo muy tremendas. Luego vino la Noche de Cristal cuando en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 en las ciudades de Alemania, las turbas nazis atacaron y destruyeron tiendas y sinagogas judías (los Progroms). Los países europeos y los Estados Unidos sabían que todo esto estaba sucediendo y no hicieron nada. También debo mencionar que los judíos que viven en los Países Bajos y los demás países europeos fueron tolerados, pero no vistos muy favorablemente. Lo que hizo que más tarde, cuando Alemania había conquistado Francia, Bélgica y los Países Bajos, fuera bastante fácil para los nazis y sus colaboradores deportarlos con la ayuda de los servicios públicos de tranvías y ferrocarriles. Todo el mundo miró cómo con las razzias la población judía fue acorralada y enviada, primero en los campos de los respectivos países y luego más adelante a los campos de concentración en Alemania y Polonia. Todo por ferrocarril.

De hecho, esto demostró que no solo en Alemania sino en todo el mundo se miraba hacia otro lado, sino también en los demás países europeos. Lo mejor era deshacerse de los judíos, lo mejor era robar sus casas y pertenencias.

Incluso después de la guerra, cuando solo un 10% de todos los que fueron deportados, regresaron, encontraron sus casas ocupadas y los bancos no querían darles acceso a sus ahorros porque no podían presentar un pasaporte u otros documentos que fueran tomados por los nazis y destruidos. Un hogar de bienvenida muy frío e indiferente que no fue una bienvenida en absoluto después de todas las atrocidades que habían sufrido.

Los gobiernos y políticos europeos en los años 30 del siglo pasado sabían lo que la Alemania nazi estaba planeando, pero eligieron no hacer nada. Ello los convirtió en cómplices del Holocausto. Durante la Segunda Guerra Mundial, los llamados aliados occidentales del Reino Unido y los Estados Unidos ni siquiera bombardearon ni una vez los ferrocarriles alemanes para impedir el transporte masivo de judíos en vagones de transporte de animales, aunque sabían o podían imaginar fácilmente lo que significaba todo esto. Hitler nunca ocultó el destino que había decidido para los judíos. Lo dijo claramente en sus discursos transmitidos: “Die Juden müssen ausgerottet werden”. Los judíos deben ser exterminados.

Luego llegó el final de la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes en su conjunto fueron condenados a blanquear al resto de la población europea y a sus políticos. Solo un puñado de ciudadanos de toda una población, en su mayoría comunistas y cristianos practicantes, se resistió contra los nazis y se organizó para esconder a tantos judíos como pudieron en todo tipo de lugares. Y hubo otros que fueron a denunciar ante los nazis diciéndoles dónde podían encontrar a esos judíos ocultos.

También en Alemania existía resistencia y alemanes que ayudaban a esconder a los judíos o llevarlos a cruzar las fronteras a Suiza. Pero eso debe permanecer oculto porque no es bueno para el castigo colectivo de la población alemana y el blanqueo de las buenas poblaciones del resto de Europa después del final de la guerra.

En las situaciones más graves siempre hay personas que hacen lo moralmente correcto, incluso poniendo en peligro sus propias vidas. Y los encuentras en todos los países, también en Alemania en ese momento. Nunca hubo políticos que los impusieran.

Los judíos no eran amados en ninguna parte de Europa y pagaban el precio. El único país europeo que salvó a sus judíos fue Dinamarca. Cuando los nazis invadieron Dinamarca, los daneses llevaron a sus judíos que vivían en Copenhague en barcos hacia Suecia en una sola noche.

Lo que está sucediendo ahora y desde el comienzo de este nuevo siglo con todas sus guerras instigadas por Estados Unidos (sobre el llamado terror) es básicamente lo mismo que sucedió en los años 30 y 40 del siglo pasado. Solo que esta vez Occidente creó guerras en Oriente Medio y África, haciendo que millones de personas huyan de sus países en busca de una vida mejor en la UE y el Reino Unido. A los europeos no les gustan. Deberían permanecer en sus propios países destruidos. Esos refugiados están desesperados, lo suficientemente desesperados como para arriesgar sus vidas y muchos mueren y mueren todos los días. En las fronteras de los mares. Y cuando consiguen entrar en la UE no son tratados bien ni bienvenidos con brazos abiertos. Los procedimientos de solicitud de asilo son cada vez más difíciles. Un número creciente de la población es hostil contra los inmigrantes.

Pero también en esta situación hay aquellos, una pequeña parte de la población, que son capaces de sentir empatía, que quieren ayudar, que también quieren salvarlos de una tumba en los mares.

Es la misma mentalidad que en los años 30 y 40 del siglo pasado. Una multitud que mira hacia otro lado y algunos que quieren ayudar a los necesitados. Y la misma situación de gobiernos despiadados que deciden quién puede entrar y quién no.

Nada ha cambiado, solo la gente que tendría que haber cambiado. El tratamiento es el mismo. Los judíos fueron completamente abandonados a su suerte, aparte de varias personas que los ayudaron a escapar. Y ahora millones de personas son abandonadas a su suerte de nuevo, causada por los mismos países europeos a través de las guerras que han librado en nombre de la OTAN y la difusión de la llamada democracia. No se les busca un lugar en la fortaleza Europa, fortaleza Europa que destruyó sus vidas.

Cuando aclaremos la verdad sobre lo que realmente sucedió y quién hizo que eso sucediera, viviremos en una mentira que no nos permite integrar un pasado y transformar ese pasado en algo mejor para el futuro. Hemos vivido en una mentira desde la Segunda Guerra Mundial, tal vez incluso desde la Primera Guerra Mundial. Y esa mentira ahora se repite de una manera cada vez más tremenda. El fascismo está aquí de nuevo como si nunca hubiera quedado superado. Eso es lo que sucede cuando el horror de un pasado no tan lejano no está colectivamente integrado y reconciliado. La vergüenza nunca se abordó y la complicidad y duplicidad de los políticos, bancos, transporte público y una indiferencia general por el sufrimiento de los judíos estaba oculta bajo la alfombra, todos se lavaban las manos y quedaban limpios de cualquier irregularidad.

Pero cuando de nuevo los políticos europeos han encontrado un nuevo chivo expiatorio, los inmigrantes, se aseguran con sus mentiras de que las poblaciones siguen su ejemplo y el monstruo que estaba inactivo vuelve a surgir desde su sueño. Esta vez no contra los judíos, sino contra sirios, libios, iraquíes, afganos, africanos, etc. Huyendo principalmente de guerras libradas por la OTAN o de la pobreza causadas por las acciones neocolonialistas de la UE.

Estamos reviviendo un pasado no resuelto a través de la repetición de una mentira. Sólo los personajes y las víctimas han cambiado.

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