Por: Mariano Quiroga. Agencia Pressenza
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En estos tiempos estamos todos analizando cómo nos va a afectar la irrupción de los usos de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas. En tanto que editor y autor de Pressenza estas reflexiones se relacionan con lo que hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos.
Si bien los intereses y temáticas de la Agencia nos unen, el abordaje y puntos de vista pueden diferenciarnos. Esos matices nos complementan y ese cúmulo de errores van puliendo la mirada general de conjunto como si se tratara del proceso de pulido de los cristales de los telescopios.
Todos afinamos nuestro enfoque para intentar observar con perspectiva humanista y comunicar con enfoque de paz y noviolencia en la determinante era de la Inteligencia Artificial.
Hasta acá esa esquemática descripción de lo que hacemos. ¿Pero qué ocurre con nuestra forma de hacerlo?
Desde los inicios de la Agencia velamos por sobrepasar las autocensuras respetando las leyes éticas del periodismo. Sin rigideces, pero avanzando colectivamente hacia producciones con los mejores estándares posibles.
Muchas veces nos ha tocado intercambiar con otros sobre los contenidos de los que tratábamos. Si eran de interés general para el conjunto, si el tema ameritaba ser publicado, si el enfoque era adecuado, si las fuentes eran suficientes para darle credibilidad, si eran comprensibles para los demás. Esos intercambios podían terminar en incentivación, en discusiones, debates y fases de corrección o desecho.
Pressenza no ha sabido poner en valor el trabajo de los artistas de la imagen. Nuestros formatos han sido siempre muy planos y hemos priorizado los conceptos escritos o hablados. Evolucionar hacia un uso cada vez más extendido de imágenes construidas por IA generativa profundizará esa brecha que ya nos preocupa.
Muchas veces hemos testimoniado sobre la soledad que a veces nos alberga cumpliendo nuestras funciones en Pressenza. Muchas veces nos alejamos de esa labor colectiva, de creatividad compartida y reflexión de consensos. Tomamos decisiones apurados y basándonos en nuestros valiosos recorridos. ¿Pero qué es lo que hace distintivo a un medio?
Lo más valioso de los espacios creativos es esa capacidad de aprendizaje, entusiasmo y desborde conjunto. Y la magia de Pressenza radica en nuestra generosidad, constancia y buen trato. Ese cálido ambiente que nos envuelve no puede confundirse con el sesgo de confirmación tan de moda en nuestros días, ni con el efecto burbuja que nos circunda.
El esmero en estos tiempos de deshumanización creciente es insistir y fortalecer las relaciones humanas. Directas o intermediadas por las tecnologías, pero de humano a humano. Ese desafío será diferencial en lo que hagamos. El pulso mediático, comunicacional ha perdido latencia, ha perdido respiración. Todo suena a las frituras de routers añejos, todo se ve como una vitrina de Marketplace.
Sigamos siendo coherentes con nuestra esencia y nuestra razón de ser. No hago un llamado a reproducir tiempos pretéritos, sino a que los nuevos tiempos contengan aquello que nos identifica y nos lleva a crecer sin límites.