lunes 21 de septiembre de 2026 - Edición Nº2847

Cultura | 21 sep 2026

Novedad Editorial.

Alberto López Girondo: “El título Cerca del Apocalipsis asustó a muchos, pero ahora hasta activan refugios”

09:59 |La reconfiguración geopolítica y la posibilidad cada vez más cercana de una Tercera Guerra Mundial, los focos centrales del libro del periodista, publicado por Ediciones Ciccus.


Por: Ricardo Gotta. Fuente: Tiempo Argentino.

Eric Calcagno en el prólogo plantea que Cerca del Apocalipsis, o cómo se fue construyendo la Tercera Guerra Mundial, escrito por Alberto López Girondo, puede ser leído como la crónica de un viaje desde aquellos días de finales del siglo XX, en el que el mundo acentuó su desplazamiento de retorno desde el Atlántico hacia el Oriente.

El autor suele reflejar en Tiempo sus análisis sobre los aconteceres internacionales y la actual reconfiguración geopolítica, desde su rol de co-editor de la sección Mundo. Nació en Córdoba y ya en Buenos Aires, tuvo su primer contacto con el oficio a los diez años en un puesto de diarios en Famatina y Cachi. Luego pasó por P/12, La Prensa, Perfil, Veintitrés, La Maga y Acción, y fue docente de Taller Gráfico I y II en TEA, además de coordinar cursos de posgrado. En esta ocasión dialoga sobre su libro publicado por Ediciones Ciccus.

-¿Ahora sí se viene la Tercera Guerra Mundial?

-Cuando le tuve que poner un nombre al libro, tuve muchas dudas, sobre todo en relación al marketing, por eso que los periodistas llamamos “cómo vender una nota”, cómo hacerla atractiva desde el título, para que el lector destine tiempo de su vida a leer. Y debo confesar que el título principal, de movida, me resultaba bien descriptivo de lo que estaba sucediendo y de lo que se avizoraba. Pero eso de Cerca del Apocalipsis asustó a muchos. Amigos, conocidos y parientes me decían que era algo así como tremendista. Otros, eso de cómo se fue construyendo la Tercera Guerra Mundial también lo vieron como exagerado y no querían saber nada. Me decían: “Todo bien, pero me da miedito leer algo así”.

-La sucesión de episodios debe haber complejizado  ponerle un punto final.

-En los últimos días de agosto le puse un cierre. En estos temas de actualidad lo difícil es decidirse a poner un punto final. Más cuando se habla de política internacional y en momentos de tembladeral como estos. O sea que llegamos hasta la primera guerra de Trump y Netanyahu contra Irán, esa que el presidente de EE UU llamó la «Guerra de los 12 días». Fue poco antes de que se le cambiara el nombre a la Secretaría de Defensa a Secretaría de Guerra. Un regreso al nombre que tenía hasta el fin de la Segunda Guerra. Una modificación que indica toda una definición de lo que la administración Trump se proponía.

-Destacás la pérdida de apoyo a Trump de muchos de los que lo siguieron en el movimiento MAGA precisamente porque prometía no meter a Estados Unidos en “otra guerra estúpida”.

-Todo eso se fue profundizando precisamente desde la “Guerra de los 12 días”. Y lo peor es que desde entonces, lo que se podría llamar “la cultura de la guerra” se fue extendiendo en Europa. Es decir, los países de la OTAN ya no disimulan su voluntad de ir a otra guerra contra Rusia. Como si las que hicieron durante siglos, al costo de millones de muertos y destrucción de países enteros, no hubiesen sido suficientes.

-Tampoco ahora parece tan descabellado decir que estamos a las puertas de una guerra atómica.

-Si uno mira para atrás, hasta no hace tanto, no se puede creer cómo los grupos apocalípticos fueron tomando preeminencia, sobre todo en Estados Unidos, y están buscando un Armagedón. Hablo de grupos cristianos evangélicos y cristianos. Y judíos sionistas, quienes esperan la salvación tras una Apocalipsis. Lo que antes podría parecer una creencia religiosa, una cuestión de fe, se está poniendo en marcha como un plan estratégico. No hay mas que escuchar a los ministros más fanáticos del gobierno de Benjamin Netanyahu recurriendo a la Biblia para justificar la limpieza étnica o al titular del Departamento de Guerra, Pete Hegseth, que ya tuvo varios enfrentamientos con altos jefes militares porque directamente pretende que los soldados luchen por la victoria “en el nombre de Jesucristo”. Él tiene el pecho tatuado con la cruz de Jerusalén y en un brazo la frase “Deus vult” (Dios lo quiere), que fue el lema con que el papa Urbano II alentó a los guerreros en la primera cruzada, en 1095. Hegseth, además, es autor de un libro que considero un Mein Kampf islamofóbico y supremacista, Cruzada estadounidense: nuestra lucha por seguir siendo libres. Muchas de las abominaciones que lanza en ese libro de 2020 son las que Trump en su segunda etapa, destila contra los inmigrantes en general y los musulmanes en particular.

-Un argentino, cuándo no, desarrolló un proyecto de refugio antinuclear en Mendoza. Se diría que también encaja en ese plan.

-Sin dudas. Martín Varsavsky y otros cinco inversores estadounidenses compraron un predio de 32 mil hectáreas en San Carlos, Mendoza, a 3100 metros sobre el nivel del mar. El proyecto se llama Wamani, una palabra quechua que define a un ser espiritual protector de las montañas más elevadas y de los pueblos de sus alrededores. Varsavsky es hijo de un gran astrofísico argentino que tuvo un doble exilio, primero tras el golpe de 1955 y en 1977 luego de que la última dictadura desapareciera a un sobrino. Martín es un fuerte empresario del mundo tecnológico. En Mendoza, desarrolló una especie de «estancia del fin del mundo», con casas prefabricadas y protección antinuclear, domos geodésicos, pista de aterrizaje, paneles solares y planes para cría de ganado y sistemas de inteligencia artificial desconectados de los servidores globales. Todo pensado para la subsistencia en situaciones extremas.

-Desconectar del mundo para salvarse del Apocalipsis.

-Es eso y, además, lo dicen puntualmente. En una entrevista con el Financial Times del mes pasado, señaló: “Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de batalla ya están trazadas”. Más aún, ante esa certeza, agregó que “tiene sentido tener un refugio” que no sea simplemente un búnker. Su plan de inversiones contempla aprovechar las ventajas que ofrece la Argentina y el Cono Sur en general para crear “sociedades complejas”. Algo así como barrios antinucleares cerrados y para recontra ricos de todo el mundo. Y autosustentables, cosa de que si el resto del mundo se esfuma en una hecatombe nuclear, sus habitantes puedan seguir viviendo. Mejor paradigma del individualismo neoliberal no vas a encontrar.

-En otra escala, en Europa también están desarrollando planes para activar refugios, y avisan a la población para que vayan acopiando agua, alimentos y preparan protocolos para la evacuación en caso de ataques.

-Suecia y Finlandia les quitaron el polvo a refugios subterráneos de la época de la Guerra Fría y de la II Guerra. Lo mismo pasa en Alemania, donde regularmente se realizan simulacros de ataques y se envían alarmas por celulares para que la población esté alerta ante cualquier eventualidad. Ni qué decir de los planes de servicio militar y de la fuerte suba del gasto militar, en detrimento de los presupuestos en salud, educación y en el mantenimiento en general del Estado de Bienestar. Lo que a mí no deja de sorprenderme es la manera en que sociedades de las más avanzadas del planeta, que padecieron guerras terribles de una manera tan acelerada vuelvan a esas épocas horrorosas casi sin chistar. Bueno, el nazismo surgió por esos lares también… No es que no haya oposición, pero en este clima belicista las voces en contrario son minimizadas y ridiculizadas. Si Putin es todo lo que se dice de él y los rusos ni te cuento, qué mejor que prepararse para terminar con ese problema a como dé lugar. Cómo estarán las cosas como para que en una elección en el pequeño distrito de Sajonia-Anhalt ganara la extrema derecha de Alternativa para Alemania, con un discurso supremacista y ultraconservador. Pero cuya líder a nivel nacional, Alice Weidel, habla de hacer las paces con Rusia, expulsar a ucranianos y sirios refugiados y suspender el apoyo a Ucrania. Uno se queda sin palabras.

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