martes 22 de septiembre de 2026 - Edición Nº2848

Internacionales | 22 sep 2026

Donald Trump Un Comportamiento Peligroso.

Trump, Un Peligro Público Universal

08:58 |Pocas dudas caben de que Trump no está en sus cabales. Y si lo está, es desde una lógica distinta a aquella de la que estoy impregnado. Si bien cuesta tomárselo en serio, desgraciadamente no es broma desde el minuto que tiene acceso a pulsar el botón nuclear, y que cree que puede imponer sus términos sin medias tintas.


Por: Rodolfo Schmal. Fuente: Agencia Pressenza

(Imagen de Foto de Jeff Kingma en Unsplash)

Pocas dudas caben de que Trump no está en sus cabales. Y si lo está, es desde una lógica distinta a aquella de la que estoy impregnado. Si bien cuesta tomárselo en serio, desgraciadamente no es broma desde el minuto que tiene acceso a pulsar el botón nuclear, y que cree que puede imponer sus términos sin medias tintas.

Cuando sostengo que no está en sus cabales, no estoy formulando una acusación gratuita. Está fundada en comportamientos y hechos.

Dijo que, asumiendo la presidencia, en 24 horas terminaría la guerra en Ucrania. La guerra continúa como prueba de la falsedad y carencia de base de sus afirmaciones. Y no muestra visos de terminar. De cuando en cuando se pega sus peroratas dándola por terminada. Puras fantochadas.

Si algo le caracteriza, aparte de dárselas de fantoche, es su prepotencia, su afán por retrotraer todo avance civilizatorio alcanzado trabajosamente, dilapidándolo sin vergüenza. Pasando a llevar tratados internacionales, imponiendo la fuerza bruta a tajo y destajo, desvergonzadamente. La captura de Maduro es todo un signo, y la guinda de la torta es la sumisión de la “presidenta encargada” de Venezuela. Lo del narcotráfico no fue más que una excusa, lo que le importaba era apoderarse del petróleo. Con el petróleo en mano ya no necesita a Machado. Y a Cuba la está ahogando a cámara lenta.

Antes de ganar las elecciones presidenciales de los EEUU, sostuvo que, con él en la presidencia, ya no habría más guerras. Las está multiplicando, y en las que se está involucrando no muestran signos de terminar ni mucho menos.

Y más encima quería para sí el Nobel de la Paz. Finalmente obtuvo, del presidente de la FIFA, Infantino, alias “el rastrero”, que inventara el premio de la paz de la FIFA para dársela. Y le pidió a Infantino que intercediera para que un jugador de EEUU, en el campeonato mundial, quedara eximido del castigo de jugar un partido clave. Dicho y hecho, el jugador jugó. Así gobierna Trump.

Creyó que su incursión en Irán sería pan comido. Destruyó, mató a toda la cúpula gubernamental, pensando que los iraníes se volcarían a las calles celebrándolo. Una y otra vez ha dicho que la guerra ha terminado. Nada de eso, todo lo contrario. La resistencia perdura hasta el día de hoy. Los iraníes no muestran signos de rendición, no obstante las amenazas que periódicamente les lanza Trump. A los estadounidenses le está haciendo recordar la guerra de Vietnam, cuando se fueron derrotados con la cola entre las piernas.

Mientras el mundo sufre las consecuencias de las guerras desatadas, sus negocios están en alza. Está jugando con fuego. Los tratados de libre comercio se los mete al bolsillo y como si nada castiga a moros y cristianos, aplicando aranceles a diestra y siniestra, a países “amigos” como chilito, dejándolos como chaleco de mono.

Quiere que todos seamos suyos, que México sea un estado más de EEUU, al igual que Canadá, y así estamos. Y de cara a las elecciones de “medio término” que se llevarán a cabo en noviembre, donde se renovarán total y parcialmente las dos cámaras que componen el poder legislativo estadounidense, le ha hincado el diente a Groenlandia sin que la OTAN ose reaccionar en su defensa.

En política interna, las guerras le están pasando la cuenta, al igual que a todo el mundo: con inflación, con desestabilización del comercio internacional y de las relaciones entre los distintos países. Los gobernantes están perplejos. Nunca imaginaron que al frente de un país como EEUU fuese elegido, no por primera vez, sino por segunda vez, un personaje de tamaña catadura. Ello no hablaría bien de la mayoría de sus ciudadanos.

Que Trump salga airoso de todo esto me temo que sea una mala noticia para quienes no creemos que los conflictos se resuelven por la vía de la imposición de quien tenga consigo la fuerza militar y económica. Una mala noticia porque representa un retroceso civilizatorio, la derrota de la diplomacia, del respeto a los acuerdos contraídos de buena fe entre unos y otros.

Con todo, no pierdo la esperanza de que Trump acabe no saliéndose con la suya.

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