jueves 24 de septiembre de 2026 - Edición Nº2850

Medio Ambiente | 24 sep 2026

UE; Ataque a la Salud y Medio Ambiente.

La reforma ómnibus UE sobre pesticidas: un ataque frontal al medio ambiente, la salud y la sociedad

08:53 |En lugar de restringir y regular con más rigor los pesticidas, la Comisión Europea pretende hacer justo lo contrario. Su nueva iniciativa, la “Food and Feed Safety Simplification Omnibus” (Ley Ómnibus para la Simplificación de la Seguridad de los Alimentos y Piensos).


Por: Agencia Pressenza

(Imagen de Erich Westendarp / Pixabay)

En lugar de restringir y regular con más rigor los pesticidas, la Comisión Europea pretende hacer justo lo contrario. Su nueva iniciativa, la “Food and Feed Safety Simplification Omnibus” (Ley Ómnibus para la Simplificación de la Seguridad de los Alimentos y Piensos), desregularía enormemente la autorización para el uso de estos productos, eliminando los límites temporales y la posibilidad de revocación normativa.

Esto no solo dispararía el uso de ‘venenos agrícolas’, con evidente daño para la salud humana y el medio ambiente, sino que socavaría el Estado de derecho y la democracia, y desatiende las evidencias señaladas por la Ciencia.

Elusión del Derecho y de la Ciencia

Aunque el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó en noviembre que es ilegal prorrogar de forma rutinaria los pesticidas expirados —como el glifosato—, la respuesta de Bruselas ha sido una huida hacia adelante. En vez de enmendar la práctica como exige el fallo, la Comisión promueve un paquete legislativo ómnibus en las instituciones europeas. De aprobarse, la propuesta sortearía el conflicto eliminando directamente las evaluaciones periódicas de riesgo y los estándares de protección.

Concebido formalmente para reducir la burocracia y facilitar la actividad empresarial, este paquete legislativo permitiría autorizar pesticidas sin controles efectivos, de forma ilimitada y prácticamente inimpugnable. En la práctica, cualquier nuevo hallazgo científico sobre los riesgos para la salud humana o el medio ambiente quedaría sin consecuencias y al margen de las decisiones políticas. Sería, en definitiva, un cheque en blanco para la industria química y de pesticidas: sin supervisión, sin control y sin posibilidad de dar marcha atrás.

Despojo de competencias a los Estados miembros

La propuesta de la Comisión vacía de contenido la soberanía de los Estados miembros. Si sale adelante, las evaluaciones de pesticidas se centralizarán en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Así, los países perderán la capacidad de vetar productos de forma nacional cuando detecten un riesgo concreto o cuando fallen los mecanismos europeos.

Esta iniciativa deja en evidencia el gran argumento de la nueva ingeniería genética, que se promocionó con la promesa de reducir los pesticidas. El giro de Bruselas es gravísimo: desactiva el principio de precaución, desprotege por completo a los consumidores y boicotea los planes para frenar la extinción de especies que pone en jaque a la naturaleza. En última instancia, la ciudadanía se quedará sin el escudo de sus propios parlamentos frente a estas decisiones.

Un cambio de sistema sin procesos democráticos

Un dictamen jurídico sobre la reforma ómnibus de la UE, publicado el 27 de enero y encargado por varias organizaciones ecologistas y de consumidores, lanza una seria advertencia: los planes de la Comisión Europea provocarán «una reducción considerable del nivel de protección de la salud y el medio ambiente». El documento expresa «serias dudas» sobre si la propuesta respeta el principio de precaución y las estrictas garantías sanitarias y ambientales que exige el derecho europeo. Además, alerta de que autorizar sustancias químicas para pesticidas de forma indefinida rompe por completo las reglas del juego actuales.

La Fundación Aurelia, una de las promotoras del informe, critica con dureza cómo se está tramitando la norma. Acusa a la Comisión Europea de imponer un proceso exprés, sin una evaluación de impacto rigurosa, sin participación pública transparente y sin un debate científico abierto. Pretender que una reforma de este calado se apruebe de forma discreta, técnica y sin ruido político no es más que una maniobra para esquivar los cauces democráticos.

La biodiversidad bajo presión

Ya en 2017, el ampliamente reconocido estudio de Krefeld documentó una reducción masiva del 75 % de la biomasa de insectos en apenas tres décadas. Hoy, los investigadores siguen sin ver ningún cambio de tendencia. La desaparición de insectos no solo afecta a numerosas especies y a ecosistemas completos, sino que, debido a su papel esencial en la polinización, tiene un impacto directo sobre las cosechas y, por tanto, sobre la seguridad y toda la cadena alimentaria. En este contexto, la agricultura industrial basada en pesticidas y fertilizantes sintéticos es claramente el principal motor del declive de los insectos (variedad y cantidad).

Sin embargo, los efectos de los pesticidas no se limitan a los insectos. También otros animales, plantas silvestres y microorganismos fundamentales para la salud del suelo (como bacterias y hongos) se ven gravemente afectados, y de un modo más profundo de lo que se suponía hasta ahora. Así lo demuestra un metaanálisis publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Nature.

Los autores —entre ellos, investigadores del Instituto Leibniz— analizaron durante una década más de mil estudios científicos de todo el mundo. Su conclusión fue que los resultados “cuestionan la sostenibilidad del uso actual de pesticidas y subrayan la necesidad de mejorar las evaluaciones de riesgo para reducir los riesgos para la biodiversidad y los ecosistemas”.

La clave para la supervivencia de la humanidad

Mientras que en el Reino Unido un informe reciente de los servicios de inteligencia advierte que la destrucción de los ecosistemas y el consiguiente colapso de la biodiversidad son una amenaza para la seguridad del país, todo indica que la UE estaría dispuesta a ignorar este tipo de alertas. Incluso cuando estas señalan que la desaparición de los insectos —provocada claramente por los pesticidas— acelera el cambio climático por la degradación del suelo y su impacto en el ciclo de los nutrientes y en la fijación de carbono, como explica un artículo de The Science Times.

En el mismo sentido se pronuncia Klement Tockner, director general de la Sociedad Senckenberg y catedrático de Ciencias de los Ecosistemas, en un artículo publicado por ‘Deutsche Welle‘, advierte —“La pérdida progresiva de nuestro capital natural representa el mayor peligro para toda la humanidad”. A esta evaluación se suma Elizabeth Maruma Mrema, secretaria ejecutiva del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, quien recuerda que el 50 % de la producción económica mundial depende directamente de la naturaleza. Señalando que —“…estamos destruyendo la naturaleza, a pesar de que nuestros ingresos, nuestra alimentación, nuestra salud y el aire que respiramos dependen de ella”.

Riesgos para la salud aún no esclarecidos

El glifosato es el pesticida más utilizado en el todo el Mundo. Hasta la fecha se han realizado cientos, si no miles, de estudios sobre esta sustancia. Recientemente se ha descubierto la manipulacion del estudio más citado (que se sostenía su supuesta inocuidad), por parte del fabricante Monsanto, y por ese motivo fue retirado, recientemente, por la revista especializada que lo publicó.

La Organización Mundial de la Salud ya clasificó el glifosato en 2015 como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Esta valoración ha sido confirmada ahora por el “Global Glyphosate Study”. Siendo esta la investigación toxicológica más exhaustiva realizada hasta la fecha, en la que han participado universidades e institutos de Italia, Estados Unidos y Dinamarca. El estudio concluye que el potencial carcinógeno del glifosato, especialmente en relación con la leucemia, se manifiesta ya con dosis que hasta ahora eran consideradas “seguras” por las autoridades reguladoras. A ello se suman riesgos neurológicos, como la enfermedad de Parkinson, reconocida como enfermedad profesional entre agricultores y viticultores.

Hasta hoy no existe ni un solo estudio exhaustivo a largo plazo que demuestre de forma inequívoca la inocuidad de los pesticidas para los seres humanos. Por el contrario, investigaciones recientes, como las realizadas por la Universidad de Cambridge, muestran que pesticidas como el glifosato contienen múltiples sustancias químicas tóxicas también para el microbioma intestinal humano. Subrayamos que la ciencia apenas empieza ahora a vislumbrar el impacto de este microbioma en el sistema inmunitario y en la salud física y mental, vinculada al llamado eje intestino-cerebro. Se trata de un campo de investigación que todavía se encuentra en una fase incipiente.

Científicos y organizaciones dan la voz de alarma

Ante los planes de desregulación de la Comisión Europea, numerosos científicos de los ámbitos de la salud, la toxicología y la ecología de toda Europa han expresado su preocupación en una declaración conjunta. En ella reclaman que —“la simplificación regulatoria no debilite los mecanismos de protección basados en la ciencia”, y advierten de que los cambios propuestos en el paquete ómnibus ponen en peligro una evaluación rigurosa de los riesgos de los pesticidas, así como la protección del medio ambiente, la biodiversidad y la salud en la Unión Europea.

También las organizaciones ecologistas y de defensa de los consumidores alertan de un “debilitamiento masivo del Derecho europeo sobre pesticidas”. En una carta abierta dirigida al ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider, y al ministro de Agricultura, Alois Rainer, exigen el rechazo del paquete ómnibus y califican los planes de la Comisión Europea como una —“violación flagrante del derecho”.

Queda por ver cómo se posicionarán finalmente las instituciones de la Unión Europea en el tramo que aún le resta a la iniciativa “Food and Feed Safety Simplification Omnibus”, actualmente en manos del Parlamento Europeo y del Consejo, donde el texto todavía puede ser modificado en profundidad, vaciado de contenido o incluso bloqueado. La decisión se tomará en un contexto marcado por la acumulación de nuevos datos científicos, riesgos ampliamente documentados y crecientes preocupaciones sociales. En cualquier caso, la desregulación que plantea este paquete legislativo entraría en abierta contradicción con políticas propias de la UE, como la Estrategia de Biodiversidad para 2030.

De prosperar, la Unión Europea no solo estaría poniendo en riesgo la salud de las personas y del medio ambiente, sino que también estaría debilitando las bases jurídicas, científicas y democráticas sobre las que se ha sostenido hasta ahora su modelo de toma de decisiones. Precisamente por ello, este es el momento en que la voz de la ciudadanía, de la comunidad científica, de los medios académicos y de las organizaciones sociales resulta decisiva y no puede ser ignorada.

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