sábado 26 de septiembre de 2026 - Edición Nº2852

Actualidad | 26 sep 2026

En Tiempos Tan Inteligentes y Artificiales.

Malos Tiempos… y No Pasa Nada

09:07 |En estos tiempos tan ´inteligentes` y artificiales, el panorama mundial se ensombrece por momentos. Cierto que hay algunos claros entre tantos nubarrones (Die Linke, Mamdani…), pero no son suficientes para atemperar las amenazas de tormentas. Vivimos malos tiempos y no pasa nada.


Por: J. Ignacio ´Iñaki` Chaves G. Fuente: Agencia Pressenza

Tenemos más de un problema con las situaciones que oscurecen el mundo hoy.

En estos tiempos tan ´inteligentes` y artificiales, el panorama mundial se ensombrece por momentos. Cierto que hay algunos claros entre tantos nubarrones (Die Linke, Mamdani…), pero no son suficientes para atemperar las amenazas de tormentas. Vivimos malos tiempos y no pasa nada.

En España, un sujeto (militar retirado) se permite el lujo de llamar a sus colegas a un golpe de Estado. Y no pasa nada. En Colombia, la policía asesina a un ciudadano afro por el color de su piel y su condición económica. Y no pasa nada.

En Colombia, el tipejo que ejerce de presidente del Gobierno sale a la calle armado y pidiendo guerra. En España, una señora mayor es desahuciada de su casa sin contemplaciones. Y no pasa nada. ¡Y no pasa nada!

En España, llaman invasión a una crisis humanitaria de población empobrecida y manipulada. En Colombia ya no llaman campesinos a la gente del campo, porque son empresarios de huertas y cultivos. Y no pasa nada.

En Colombia, no hay plata para lo público, pero hay mucho privado que se roba la plata. En España, es casi imposible comprarse una vivienda. Pero las personas ricas especulan con sus propiedades privadas y los dineros públicos. Y no pasa nada.

En España, te encierran o te juzgan, o ambas cosas, por criticar o por pensar distinto. Pero la política está llena de chorizos sin cárcel. En Colombia, recortan el presupuesto de la cultura porque para obedecer y consumir no hay que pensar ni conocer. Y no pasa nada.

En Colombia, quieren acabar con el país de la belleza. En España, quieren borrar la imagen de progreso y hospitalidad. Y no pasa nada.

Parece que ni aquella Europa, envejecida y derechizada, ni esta América, herida y asaltada, estén siendo terrenos fértiles para la liberación, para la democracia, para la lírica… para la vida. Malos tiempos.

Estamos naturalizando los crímenes sin hacer nada. Estamos asumiendo el hambre sin hacer nada. Estamos viviendo una crisis climática sin hacer nada. Estamos aceptando las manipulaciones informativas sin hacer nada. Estamos sufriendo las injusticias sin hacer nada. Estamos padeciendo el odio sin hacer nada. O haciendo tan poco para luchar contra tanto, que lo poco que hacemos no sirve para casi nada.

Pero los gobernantes, políticos y tecnológicos, campan a sus anchas haciendo y deshaciendo, diciendo y mintiendo para que todo gire a su alrededor. Son los ombliguistas del mundo. Nos pescan en sus redes y después cierran fronteras (menos las suyas), imponen aranceles (menos a sus productos), declaran guerras (fuera de sus territorios), matan inmigrantes (por pobres, no por forasteros), denigran la cultura (de la que carecen), persiguen a quien se manifieste (menos a los que les bailan el agua).

Vivimos malos tiempos, porque tenemos más de un problema. Estamos en la diana de los que solamente saben disparar contra todo lo que sea distinto. Y no parece que haya contrapoderes que los puedan detener. La justicia no es justa, la policía no protege, los gobiernos no gobiernan y las ciudadanías se mueren, literal y metafóricamente, entre tantos desaguisados.

Y qué decir de Gaza, Cuba, Siria, el Sahara, Venezuela… Y no pasa nada.

Son malos tiempos para la lírica y deberíamos ponerles freno.

Para que el rojo de la sangre no sea el color que inunde nuestros ojos y que el aroma que nos envuelva sea el de las flores y no el de la podredumbre de los seres humanos.

Para que nuestros sueños no se estrellen contra muros que no dejan entrar la luz de la esperanza. Para que las ratas no corran, a pleno día, por las calles, pero tampoco por parlamentos, tribunales, empresas, cuarteles y seudomedios.

Para que nuestras madres puedan recuperar la ilusión y nos puedan volver a besar. Y para que nosotras podamos esbozar una sonrisa, aunque al mundo lo cubra un manto de dolor.

Son malos tiempos para la cultura y para la ética. En definitiva, malos tiempos para la humanidad.

Pero todavía estamos a tiempo. ¡Paz, humanismo y dignidad!

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