Por: CGTN China Global Television Network. Fuente: Agencia Pressenza
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Como no podía ser menos, el encuentro entre el presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acaparado gran parte de la atención informativa. Se trata de la primera vez en la historia que los jefes de Estado de China y Estados Unidos han realizado un intercambio de visitas de Estado en menos de medio año. Antes de la reunión, ambas partes ya habían ofrecido múltiples señales positivas.
Hace una semana, Estados Unidos entregó a China reliquias culturales perdidas. También había llevado a cabo una nueva ronda de negociaciones comerciales que el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, calificó como exitosa; y además, el presidente Trump y la primera dama se trasladaron a la base conjunta Andrews para dar una cálida bienvenida al presidente chino y a su esposa.
Se trata de un protocolo de recepción diplomática poco habitual de Estados Unidos, lo que da una idea de la gran importancia concedida a esta visita de Estado. La diplomacia de jefes de Estado ha servido como estabilizador y timón para orientar las relaciones bilaterales.
Durante las conversaciones, los dos mandatarios han acordado fortalecer el diálogo y buscar más espacios de cooperación en comercio, en tecnología, así como en inteligencia artificial, y también han intercambiado opiniones sobre cuestiones internacionales y regionales de gran importancia.
Los esfuerzos por evitar la desvinculación y la formación de progress, inyectando así certeza, estabilidad y expectativas positivas en un mundo turbulento, conscientes de que la relación ha trascendido desde hace mucho el ámbito bilateral. Se prevé que tras este encuentro, ambas partes implementen dos resultados. En la reunión perfeccionan los mecanismos de comunicación y amplían dos ámbitos de cooperación.
Todo ello tiene un significado positivo para los dos países y para el mundo. No obstante, debemos tener claro que la competencia entre las dos potencias es normal y se antoja muy complicado resolver las discrepancias de la noche a la mañana.
Las dos potencias deben trabajar en la misma dirección. Respetar la postura de la otra parte en cuestiones de intereses esenciales, expandir las áreas de cooperación al mismo tiempo que se mantiene una competencia moderada y diferencias manejables para bien de su propio desarrollo y para crear un entorno relativamente estable para la comunidad internacional.
Como ha señalado el presidente, la gran revitalización de la nación China y el objetivo de hacer grande a Estados Unidos, otra vez pueden ir de la mano, complementarse mutuamente y beneficiar al mundo en su conjunto.