Por: CooperAcción. Fuente: Agencia Pressenza
(Imagen de Kaosenlared)
La declaración conjunta informa que el llamado “Escudo de las Américas” tiene tres pilares: economía, seguridad y coordinación multilateral.
Sobre el primer pilar, los gobiernos firmantes hablan de “defender nuestras economías mediante el fortalecimiento de la cooperación económica”, y detallan algunos elementos:
Añaden que “la soberanía económica se defiende con éxito cuando el capital que ingresa a nuestras naciones es transparente y verificable”.
Estos aspectos van mucho más allá de las declaraciones genéricas sobre “seguridad” o combatir el crimen que se habían conocido hasta ahora.
Destaca el tema de minerales. Queda claro que uno de los objetivos primordiales de este mecanismo intergubernamental es la provisión de “minerales críticos”. Surgen varias preguntas. Por ejemplo, ¿de dónde sale esa provisión de minerales y hacia dónde se dirige? En este punto es evidente la asimetría del acuerdo, pues no se trata del común interés de todas las partes vistas como iguales entre sí, sino, por el contrario, del interés de la potencia del Norte por asegurarse que los minerales de los países del sur fluyan hacia allá.
Lo que es evidente en estos puntos es que el llamado “Escudo de las Américas” es en realidad un instrumento de geopolítica para asegurar el control del continente frente al adversario asiático. Cuando EE.UU. quiere que los países latinoamericanos le aseguren el suministro de minerales, o que “evalúen” inversiones, o que confiemos en ciertos proveedores digitales, y cuando se habla de qué capital debe ingresar a la región, es evidente que se está hablando de China sin mencionarla. El acuerdo busca que nuestros minerales vayan a EE.UU. y no a China, que las inversiones y capitales en Latinoamérica sean norteamericanos y no chinos, y que nuestra infraestructura digital dependa de empresas norteamericanas y no chinas.
En la descripción de los pilares del “Escudo de las Américas”, el párrafo sobre minerales y economía tiene seis líneas, mientras que el párrafo sobre redes criminales tiene apenas tres. Queda claro cuáles son las prioridades de esta alianza de gobiernos.
En las líneas siguientes de la nota de prensa, se anuncia la futura creación de un Órgano Consultivo, y se incluye una lista de 24 organizaciones a las que se denomina “narco-terroristas”, que serían prioritarias para las acciones de persecución contra las organizaciones criminales.
En diversos países, se ha abierto en debate sobre cuáles son las características formales de este acuerdo, y si es una alianza que debe ser informada y ratificada por los parlamentos, así como sobre su articulación con los marcos legales nacionales e interamericanos. En Perú, el senador por el Partido del Buen Gobierno, Carlos Caballero, exigió al Gobierno peruano entregar el texto íntegro del acuerdo del Escudo de las Américas y un informe constitucional sobre el mismo. La senadora por Ahora Nación, Ruth Luque Ibarra, señaló que este mecanismo debe estar sometido al control democrático y a las competencias del Congreso, y solicitó explicar los compromisos que podrían derivarse y su posible relación con los minerales críticos y otros recursos estratégicos.
En Chile se ha desatado un debate similar. El senador Pedro Araya (PPD) sostuvo que el presidente deberá explicar ante el Congreso qué implica concretamente la incorporación de Chile, mientras que el senador Iván Flores (Democracia Cristiana) alertó riesgos a la soberanía y el diputado Jaime Bassa (Frente Amplio) cuestionó el alineamiento con EE.UU. y señaló riesgos para las relaciones diplomáticas y comerciales con socios como Europa y China.
Los países latinoamericanos que suscriben la nota de prensa publicada por el Departamento de Estado de EE.UU. son: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panama, Paraguay, Perú, y Trinidad y Tobago.