Por: https://www.lapoliticaonline.com/
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La victoria electoral de Soledad Núñez da paso a un complejo panorama de cara a su investidura el próximo 3 de noviembre. La nueva administración municipal deberá lidiar de inmediato con la presión de los gremios y las advertencias de paralización de los servicios en toda la capital del país.
El núcleo del conflicto radica en la exigencia de los sindicatos municipales, agrupados en Sitrama, Sinoema y Simuca, para que se homologue el contrato colectivo antes del traspaso de mando. El documento ya cuenta con la firma del intendente saliente Luis Bello y la Junta tiene la obligación legal de aprobarlo sin más demoras.
Frente a este escenario de tensión, los representantes sindicales están en asamblea permanente y amenazan con una huelga general que paralizará la comuna. Desde los gremios aseguran que el impacto financiero del acuerdo contractual asciende a montos acotados y rechazan las cifras denunciadas por sectores opositores en el legislativo.
Los representantes sindicales están en asamblea permanente y amenazan con una huelga general que paralizará la comuna
Los sindicatos también se oponen a la propuesta de campaña de la intendenta proclamada de suprimir la Policía Municipal de Tránsito, que consideran una vulneración de sus derechos laborales. Aclararon, sin embargo, que mantendrán un respaldo condicionado a la gestión de Núñez si se enfoca en sanear la nómina y expulsar a los planilleros.
El futuro gobierno municipal enfrenta un obstáculo financiero crítico debido a la opacidad absoluta en las cuentas heredadas de la administración saliente que lideró el ejecutivo comunal previo. En declaraciones a un medio de prensa, Stephan Rasmussen, integrante del equipo político de Núñez, calificó la situación de la municipalidad como un caos sin precedentes.
Ante la escasez de información financiera directa y oficial por parte de la comuna, el equipo de transición debió basarse en los datos y proyecciones obtenidos de los informes de Carlos Pereira. Con esa base analítica, los asesores técnicos estructuraron un plan de contingencia y las acciones prioritarias orientadas a los primeros cien días.
Soledad encontró un primer aliado inesperado en la figura de Luifer Bernal, uno de los primeros que reconoció la derrota, analizó con autocrítica el proceso electoral y se comprometió con Núñez para garantizarle un respaldo técnico
En paralelo a la conformación de los equipos de trabajo, comenzaron a circular nombres y especulaciones en torno a los futuros colaboradores de la intendenta. Ante las versiones que apuntaban a Rasmussen como su jefe de Gabinete, el propio líder de Patria Querida descartó la versión.
La definición de los cargos clave marcará el tono operativo con el que la administración entrante intentará ordenar la compleja estructura burocrática que Bello le lega.
El escenario de gobernabilidad para Núñez se presenta condicionado por la correlación de fuerzas en la Junta Municipal, donde el cartismo conservará una sólida mayoría. La Alianza opositora contará apenas con un bloque propio y fragmentado de escaños, lo que obligará al equipo de gobierno a examinar con las alternativas de negociación.
Para contrarrestar este desequilibrio numérico en el legislativo comunal, los asesores de Núñez analizan esquemas de acción que eviten la parálisis administrativa. La maquinaria burocrática y el manejo de los mandos medios condicionados por los sindicatos representan los núcleos operativos que la nueva gestión deberá reformar.
Ayer, Soledad se cruzó con el titular de la Essap en los pasillos de una radio capitalina. Luis Ferando "Luifer" Bernal fue uno de los primeros que reconoció la derrota de Camilo Pérez, analizó con autocrítica el proceso electoral y garantizó respaldo técnico al gobierno.
El acercamiento casual es en cualquier caso un gesto llamativo porque Bernal es un referente clave dentro del esquema de poder del coloradismo en Asunción y está al frente de una empresa estatal que puede aliviar los padecimientos de los asuncenos.